La de hoy es una entrada distinta, de esas que no estamos tan acostumbrados a realizar y que de vez en cuando produce una pequeña-gran reflexión en nuestras vidas, se trata de cuando alguien nos DEJA para siempre, aun contra su voluntad y contra la nuestra, sobre todo contra la nuestra dado que por naturaleza somos egoístas, egoístas queriendo, amando y deseando atar esos seres queridos a nuestra vida aun a sabiendas de que la suya por mucho que lo deseemos no es ni mínimamente placentera.
Cuando ese momento llega es mejor decir adiós, aun con el corazón en un puño y las lágrimas en los ojos, pero siempre con ESPERANZA, la esperanza de que su descanso era ya…!
La esperanza en ese reencuentro aun cuando este sea simplemente en el recuerdo; ese don tan maravilloso de la memoria que nos va a permitir regresar en vuelo a todos esos instantes compartidos, vida a fin de cuentas, al amanecer en aquella playa, al café , al sonido de aquellas risas y sonrisas y también, porque no, a los llantos compartidos, a las pequeñas formas y momentos que hicieron y vieron nacer la amistad, el cariño, el afecto .. y el amor que nos permitieron estar ahí en el momento más difícil, cuando lo único que existía era dolor por ambas partes, aun cuando el nuestro “únicamente“ fuese dolor por el dolor ajeno, pero también con la satisfacción y esa serena alegría de saber el “amor” bien cumplido.
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B
Se fue, pero estoy seguro de que se lo hace agradeciéndotelo como nadie podrá jamás decirte… se va sin palabras por lo injusto del destino, aunque con su mirada… era suficiente… sin palabras, si… pero no hace falta decir nada cuando es el verdadero sentimiento el que gobierna, ese genuino que supiste darle… hasta el final de su camino… En un día como hoy estaría bien decirte aquello de que el tiempo todo lo cura; pero francamente, los sentimientos no son ninguna enfermedad y por tanto no precisan cura, simplemente ubicación… y tiempo…
Ahora te queda mucho camino que recorrer a ti… ánimo y un fuerte abrazo… ¡DE CORAZÓN!
M&M





