A veces la vida te "regala" algunos momentos que no son deseables para nadie, pero que al fin y al cabo hay que superar y salir de ellos con más fuerzas, más ganas de vivir, más confianza en uno mismo y con más autoestima... creo que mejor para/con uno mismo y sobre todo para los demás.
Durante este tiempo he recibido apoyo incondicional de las personas más inesperadas en ese momento y a la vez, quizás un poco de decepción por “esperar” más de algunas otras hasta entonces más presentes en mi vida. Personas que alteran sus hábitos y su ritmo de vida por ti (algunos dejando de visitar tanto a “sus niñas”, otros llamando a todas horas para preocuparse y aconsejarte la escalera que tomar, otros que se anotan a actividades que en principio no habrían hecho y aun así van por hacerte compañía, otros que te prestan su casa y compañía los fines de semana, hay quien te enseña el Camino, otras que aún sin conocerte te dan ánimos con los comentarios del blog y así un largo etc…). De todas formas, uno que es bastante versátil, agradece tanto a unos como a otros su presencia o ausencia según el caso, a cada uno de ellos en proporción al “peso” soportado a mi lado a lo largo de estos difíciles meses.
He conseguido ilusionarme con proyectos a corto, medio y largo plazo, algunos ya realizados, otros en proceso y otros que algún día llegarán, pero ahora, si no llegan tampoco voy a deprimirme por ello. Creo que estoy en proceso de cambio, pero es un cambio tan desde dentro que hasta mi dependencia del control parece haberse mitigado y casi desaparecido por momentos. Al fin y al cabo, todo puede traducirse en estados de ánimo y mi mente, poco a poco, comienza a estar en paz consigo misma. Ahora cada pieza comienza a encajar en su hueco y lo que es más importante, empiezo a ver las piezas y sus respectivos huecos. Ahora puedo asegurar que ya me dejo llevar bastante. Creer en uno mismo es la clave de la superación. Un gran logro que no habría conseguido sin tanta ayuda.
Que buena es la confianza en uno mismo…. la autoestima! Reconozco que me costó “arrancar”, pero una vez en marcha (aunque todavía encuentro algún que otro bache que ya empiezo a superar yo solo) siento que voy a buen ritmo y por primera vez, no quiero parar!
Aquí el "nene”, con casi 38 vueltas completas a bordo de este planeta alrededor del sol, 12 kg menos y algún que otro daño colateral, ha comenzado su despertar personal, todavía no sé muy bien hacia qué o hacia donde, si el resultado será bueno o no, pero en cualquier caso… empiezo a vivir mi vida con optimismo, con los pies en el suelo y seguro de lo que quiero (ojalá pudieran decirlo otros!). Cierto es que a la par con un poco de miedo por las responsabilidades que toca asumir (benditos los padres que me ayudan!).
De todas formas, optimismo mezclado con temor en su justa medida son necesarios para no caer en la temeridad….
Gracias a tod@s.