Lo que empezó siendo una conversación retórica con un “podríamos…” de una tarde de domingo cualquiera, cuajó en un alumbramiento múltiple que nos convierte en “familia numerosa” (aunque con esto de la crisis no creo que obtengamos ningún tipo de ventaja fiscal ni nada de eso!)…
Pusimos 20 huevos en una incubadora, con los
cuidados ininterrumpidos por parte del “cerebro” de la operación y pasados los
días de rigor (21 o algo menos), empezaron a romper el cascarón… el resultado:
11 pollitos, que en caso de sobrevivir, pasarán a engordar el número de
habitantes del corral…!
PD: no busquéis calidad fotográfica porque los
condenados no se quedan quietos ni un segundo (y eso que alguno acababa de
nacer!) y además, no podíamos desestabilizar demasiado el grado de humedad/calor de dentro de la incubadora.



